miércoles, 10 de noviembre de 2010

Caballos salvajes en El Prat


El Consorcio para la Conservación de los Espacios Naturales de Delta ha liberado 12 caballos (en concreto 12 yeguas y 2 potros) a los Espacios Naturales del Río, alrededor del estanque de Cal Tet. El pasto de los caballos ayudará a recuperar la diversidad botánica de la zona.
Esta acción pretende que los caballos, a través del pasto natural del territorio, ayuden a la recuperación botánica de la zona y, a la vez, sean un nuevo punto de interés para las personas que visitan este espacio.
Desde en el año 1995 los prados y juncales de la marisma Remolar - Filipinas, con una superficie de unas 53 ha, se gestionan mediante el pasto con caballos y siegas periódicas. El objetivo es evitar la progresiva pérdida de la biodiversidad debido a la expansión de los cañizares y juncos, la acumulación de biomasa seca y matorrales en general a las zonas donde antes había prados abiertos de hierba corta ricos en especies florísticas y faunísticas.
El pasto con caballos de la marisma de las Filipinas ha permitido recuperar zonas inundables que de otro modo estarían llenas de vegetación. Se ha observado en estas zonas una recuperación de la vegetación autóctona, la presencia de un mayor número de pájaros acuáticos y se espera un incremento del número de invertebrados (mariposas, libélulas...).
Además, la recuperación de las comunidades vegetales naturales por el pasto de los caballos ha favorecido la presencia de aves de rapiña diurnas que ayudan a controlar las poblaciones otras especies animales que pueden volverse plagas, como las pollas de agua o los estorninos vulgares.

2 comentarios:

  1. Interesante documento, señor Jota Uve. Recuerdo que en los montes de mi pueblo también había caballos salvajes, alli se les llama "monchinos", y era frecuente encontrárselos cuando uno iba de excursión, e igualmente vacas bravas con sus becerros.
    ¡Saludos, redacción!

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  2. ¿No había? Yo veía caballos en El Remolar hace cosa de 30 años, aunque tal vez fuesen de la hipica.

    La Naturaleza necesita de su cadena completa para sobrevivir, si cortas un eslabón, todo se va al carajo.
    La zona de El Remolar es una maravilla y me alegro de que se haya pensado en reintroducir el eslabón perdido.

    Ahora hay que vigilarlo, o los gitanos se van a poner las botas...

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