miércoles, 5 de diciembre de 2012

CATALUÑA CONTRA LA MODERNIDAD

Menuda ha montado la caverna nacionalista a costa del intento del ministro Wert de devolver a los catalanes el uso y aprendizaje del castellano. Idioma tan catalán como el castellano, desde siglos. No olvidemos que antes de los reyes católicos el condado de Barcelona ya estaba unido a la corte aragonesa, donde el castellano es corriente, junto al latín, que era el idioma de la gente culta. Y muchos conocimientos del árabe, imprescindible para entenderse con los dueños de la península.
En su reduccionismo empobrecedor, el nacionalismo catalán ha querido expulsar al castellano de las aulas, y desde luego de la vida pública. Privando a los catalanes de parte de su cultura, y una parte muy importante, que abarca no solo a al estado español sino a mas de 400 millones de personas y casi una veintena de países. El tercero del mundo.
Los intereses mezquinos que hay detrás de estas maniobras mediáticas son de sobra conocidos y no nos adentraremos en ellos. Exarcebar los ánimos para despistar sobre los problemas reales y la incapacidad de los dirigentes para resolverlos.
Rápidamente estos catalanes resucitan al gran rey, Felipe V. Tan denostado por estos lares por intentar modernizar el estado y acabar con el antiguo régimen medieval, que tal caro es a los catalanes y que están volviendo a instaurar. Una de las piedras de toque de esa modernización es la consecución de una lengua única para todo el estado. Una gran aspiración de la humanidad desde la torre de Babel. Desgraciadamente no lo consiguió, aunque si logró unificar los números dialectos del castellano. Mas o menos, pues aun hay andaluces que solo se los entienden en su pueblo.
La monarquía absoluta fue barrida por la revolución burguesa en todo el mundo. Menos en España, pues esta burguesía era mayoritariamente catalana, y ellos prefería el feudalismo medieval. Así es que cuando Napoleón se impuso en España ellos lo combatieron con saña...en Gerona, en el Bruc y en todas partes. Cataluña siempre ha sido  muy medieval. Ahora tiene de dirigente a un remedo del rey Arturo, y uno de sus máximos valedores es el conde Godó.
La mentalidad catalana es una mentalidad medieval, de señores, vasallos y siervos. A ese ideal caminan de forma acrónica.

5 comentarios:

  1. Los catalanes,hasta donde he podido ver, han tenido la suerte de ser bilingües con lo que esto implica.
    De un tiempo a esta parte, parece que hay algunos que prefieren manejar un sólo idioma, y curiosamente optan por el que menos hablantes tiene de los dos. De tal forma que necesitan que se les traduzca cuando hablan en lugares públicos, sabiendo que una buena parte de los oyentes les entendería mucho mejor si hablaran en castellano, de lo cual, hasta ahora, son capaces sin mayor dificultad.

    Lo que no está tan claro es que los futuros catalanes vayan a poder utilizar con la misma facilidad los dos idiomas con las políticas que están tomando.

    Algunos somos tan simples que consideramos que el idioma está para comunicarse, para entenderse. Curiosamente, en muchos casos, se utiliza justamente para lo contrario, para enfrentarse.

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  2. Al leerte he recordado a una amiga cordobesa que vive en Amsterdam cuando me decía que ella tenía allí, en Amsterdam, a un compañero de trabajo, nacido en Burgos, que estaba casado con una catalana. Le preguntó un día si él hablaba catalán, puesto que su esposa era catalana, y él le contestó que no, que bastante había tenido con aprender una lengua inútil (el holandés) como para encima aprender otro (el catalán).

    En fin, yo no llego a tanto, eso de decir que una lengua es inútil, pero bien saben los holandeses que tiene que aprenden cuatro o cinco idiomas porque con el holandés solamente se comen una rosca. Pues igual tienen que pensar (o deberían) los catalanes: cuantos más idiomas sepan, mejor, y entre ellos el castellano, por aquello de que viven, por ahora, en España, y si un día se separan, pegaditos a ella.

    En fin, yo creo que si los catalanes son inteligentes no van a permitir que los chavales, pudiendo aprender una lengua desde chiquitines sin esfuerzo alguno, les hagan la puñeta y les obliguen a aprenderlo (o mal aprenderlo) cuando ya son mayores, como nos sucede con el inglés o el francés.

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  3. Es evidente que el nacionalismo es un feudalismo en plan mierder: un caciquismo ramplón y chupóptero de la plebe.

    Por otra parte, sostener lenguas regionales es un gasto insostenible y un anacronismo en Economía, sobre todo cuando hay que emitir deuda para seguir sosteniendo la inmersión lingüística.

    Cuando una lengua ha de sostenerse a base de gasto de dinero público y de imposiciones legales, es que está muerta. Darán el tostón pero reman para no ir a ninguna parte.

    Hay seis mil lenguas regionales en el mundo, la mitad de hace un siglo. Y acabarán desapareciendo todas. Sólo quedarán un puñado de idiomas internacionales y finalmente el spanglish.

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  4. El tema de la lengua es espinoso, pero sólo porque los de arriba se empeñan en usarla para sus fines, ya que entre el pueblo nunca ha habido problema alguno.

    La inmersión del catalán en las escuelas estaría bien, siempre y cuando se mantuviera la realidad de que Cataluña es bilingüe y tiene dos lenguas oficiales, pero lo malo es que la Generalitat impone el catalán y discrimina el castellano. Esto está demostrado con pruebas y señales, no hay excusa.

    Ahora bien, no se aplica en todos los centros, depende mucho de la población en cuestión. En la zona sur del cinturón de Barcelona por ejemplo, sólo el profesorado de preescolar (P-3, P-4 y P-5) se dirige al alumnado en catalán, a partir de los seis años se relajan y la lengua vehícular es el castellano aunque lo tengan prohíbido.
    Se retoma en el IES (secundaria), por la categoría del profesorado, pero siempre hay personal no docente (conserjes) que rompen las normas.

    Y en el patio, a la hora del recreo, es completamente imposible oír ni una palabra en catalán.

    O sea, que ni tan peludos ni tan calvos.
    Los niños son como esponjas, lo absorben todo sin problema y no tienen ninguna dificultad en crecer usando dos o tres idiomas. Ahora bien, estos conocimientos se les han de impartir correctamente para que puedan asimilarlos y ahí es donde la Generalitat falla estrepitosamente al primar una lengua sobre la otra.

    El castellano lo seguirán hablando en su casa, en la calle y en el patio del colegio, pero lo desconocerán como lengua de aprendizaje, de materias, hasta más adelante, y de esto se quejan las familias que se desplazan por motivos laborales, que piensan estar un par de años en Cataluña y luego la empresa los manda a otra parte, con lo que los hijos no avanzan en los estudios.

    Bien, este caso es peliagudo en cierto modo porque igual la empresa los manda a Alemania o a Hamsterdam y en este caso tendrían que aguantarse sin chistar, cosa que harían sin dudarlo... Pero claro, Cataluña no es un país extranjero, es España aunque a algunos les cueste admitirlo, conque ahí reside el problema: las autonomías.

    Sí, las autonomías. Porque quien dice Cataluña dice País Vasco, Comunidad valenciana, Baleares, Galicia...
    Las autonomías, aparte de ser un saco sin fondo, una gangrena, también son un serio problema para la educación de las futuras generaciones. Es imposible crecer y mantener cohesión si cada región va por libre y dándose zancadillas unas a otras.

    No te equivoques, la mentalidad medieval está en toda España.

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  5. Es que las autonomías se crearon para ello, para dividir y debilitar más a este país, todo ello impulsado desde el exterior, por la oligarquía internacional que está empreñada en desmembrar a España como nación, una auténtica lacra. Referente al tema lingüístico, esto ya se ha hablado en más de una ocasión, la hipocresía de la clase política catala que utiliza la llamada inmersión con el objetivo de adoctrinar a los niños ya desde la escuela para que en un futuro todo ello se traduzca en votos y por otra parte esos políticos hipócritas han llevado(y continúan llevando) a sus hijos a colegios privados de élite donde no hay inmersión alguna, estudian en castellano y en un idioma extranjero, de catalán sólo les imparten unos pocas de horas a la semana, o sea, ellos quieren que sus hijos aprendan bien el castellano porque es uno de los idiomas más importante del mundo sin importarles prácticamente el catalán, pero la inmersión para el resto, o sea, para el ganado doctrinado. Es el colmo de la hipocresía.

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